Legitimidad social de los patriotas

Posteado en Argentina, Cultura, Polìtica, Sociedad, Soja sobre Julio 2, 2008 por Leonardo Sai

Por Damián Pierbattisti *

El llamado conflicto del Gobierno con el campo puede ser abordado desde las más diversas perspectivas. Una de ellas remite al vocabulario guerrero utilizado por los cuadros políticos de los capitalistas agrarios y la normalización que del mismo produjo la enorme mayoría de la prensa escrita, oral y televisiva. Cuando el campo concedió una “tregua”, llamó la atención que no se haya resaltado el carácter que asumía este término en boca de dicho sector. Pero más aún interesa la naturalidad con la que se difundió el hecho de que el campo otorgue una tregua: no era el agredido el que le arrancaba una tregua al agresor, sino aquel que la otorgaba, incluso como gesto tendiente al “diálogo”. Sin dudas, la fuente de legitimidad social que concitaba cortar rutas para intentar producir el desabastecimiento de los grandes centros urbanos, lo cual se difundía en una privada y monopolizada cadena nacional para amplificar y fortalecer la convocatoria, debía ser lo suficientemente poderosa como para impedir que tales acciones aparecieran ante la opinión pública como la consecución de un delito tipificado en el Código Penal.

Era evidente que debía existir algo que constituyese la imprescindible retaguardia material y simbólica, que les permitía a los medios masivos de comunicación la legitimación y el procesamiento positivo de los delitos federales que se estaban cometiendo. Es allí donde aparece, en todo su esplendor, el término “patria” como fuente de inagotable fuerza moral y de legitimidad social de acciones sociales que ejercidas por los pobres asumen la forma delictiva, pero realizadas por los propietarios de la tierra se convierten en una gesta patriótica.

¿Hubiesen sido toleradas por la enorme mayoría de la prensa “de la gente” decenas de cortes de ruta a lo largo de todo el país por piqueteros pobres que reclamasen alimentos, trabajo digno, un techo, condiciones humanas mínimas de existencia? ¿Cuál sería la posición de estos concentrados medios de procesamiento de la información si los que cortasen las rutas fuesen los campesinos desplazados por “el avance de la soja”? ¿Estas no serían acaso luchas de una remarcable dignidad humana? Sin embargo, la dignidad que concita un esperable entusiasmo en el cacerolero indignado de Santa Fe y Callao, que le reclamaba a la Presidenta que “deje de gobernar para los negros”, es aquella que brota de la propiedad privada del suelo. La figura del productor está fuertemente asociada a la noción de trabajo como tecnología moral: es el inocente ciudadano que no se deja “acarrear” por un choripán y que enfrenta, con dignidad, el carácter confiscatorio de una medida que busca recortar su fabulosa ganancia para incrementar “la caja”. El estribillo en torno a la figura del “autoconvocado”, el que asiste a los piquetes de esos productores que son la sustancia misma de la patria sin ser conducido por la limosna miserable del clientelismo político, revela que el trabajo como tecnología de poder, el trabajo como sustrato material de la construcción de cuerpos normalizados para su consumo productivo en términos capitalistas, constituye una divisoria de aguas fuertemente convocante para comprender los modos en los que se construye la legitimidad social que requieren acciones de carácter delictivo para algunos, y legítimas para otros.

Esta personificación del productor paciente y minuciosamente construida por la inmensa mayoría de los medios de comunicación fue la que les otorgó una legitimidad objetiva a los más de tres meses de cortes de rutas, y a los efectos colaterales que conllevaron tales acciones, que otras identidades sociales, pertenecientes también al mundo del trabajo y de la producción, no hubiesen concitado jamás. La reificación del sujeto que produce, en este caso, es inescindible de su atribuida condición de propietario, para quien puede ser legítimo –y poco importa si es legal– cortar tres meses una ruta para enfrentar el supuesto carácter confiscatorio de una determinada medida. De este modo, y en principio, se podría decir que la fuente de legitimidad de una acción social determinada descansa no sólo sobre su normalizada aceptación, sino también sobre el carácter social de los sujetos que la ejecuten.

Así, el poder social del dinero separa con su inobjetable frialdad a los productores-propietarios-legítimos de los que no lo son. La fuerza material de los propietarios de la tierra encuentra en la patria el vértice de apoyo de su identidad moral, así como también la pretendida legitimidad de sus acciones. A punto tal de forzar la problemática relación entre la legitimidad y la legalidad de las acciones sociales hasta límites insospechados meses atrás. ¿Por qué motivo, si no, los adláteres del derecho y la Constitución poco y nada dijeron respecto de los piquetes cuyo objetivo tuvo como resultante producir un desabastecimiento masivo de bienes de consumo para hacer tronar el castigo del escarmiento, por haber osado restringir una renta extraordinaria? ¿Creerá esta buena gente la fantasía de la igualdad ante la ley cuando cortar una calle para volver visible la existencia social de los desposeídos es delito y los más de cien días de desestabilización a un gobierno elegido en elecciones libres es “resistencia federalista”?

Es necesario dar un debate acerca de cómo se normaliza el discurso de la guerra entre aquellos que ejercen “legítimamente” sus derechos en defensa del monopolio de la propiedad privada y del lucro capitalista. Hace treinta y un años, cuando la Sociedad Rural saludaba en una solicitada el primer año de la dictadura militar, la clase poseedora reaccionaba, ante lo que también consideró una agresión, construyendo un genocidio. Por este motivo, nuestras diferencias sustanciales pueden ser dejadas para más adelante.

* Doctor en Sociología de la Universidad París I-Sorbonne.

Investigador UBA-Conicet.

Salió el libro de Adolfo

Posteado en Cultura, Polìtica, Sociedad sobre Junio 12, 2008 por Leonardo Sai

jueves 12 de junio de 2008

LIBRO SOBRE PETER SLOTERTIJK Por Adolfo Vásquez Rocca| En Valencia (IAM), 2008, España.

http://revista.escaner.cl/files/Libro%20Sloterdijk%20Adolfo%20V%C3%A1squez%20Rocca.jpg

//deconcursos.com/images/imnoticias/977.gif? porque contiene errores.

PETER SLOTERDIJK ‘ESFERAS, HELADA CÓSMICA Y POLÍTICAS DE CLIMATIZACIÓN’ Libro de Adolfo Vasquez Rocca | Institución Alfons el Magnànim (IAM) Valenciahttp://www.deconcursos.com/images/imnoticias/399.gif


© Miguel Herráez, 2008
© De esta edición: Institució Alfons el Magnànim.
Diputación de Valencia, 2007
Director: Ricard Bellveser
Colección dirigida por Rosa Ma Rodríguez Magda
Diseño de la cubierta:
Fotografía de la cubierta:
I.S.B.N.:
Depósito legal:
Imprime: Imprenta de Valencia

//deconcursos.com/images/imnoticias/977.gif? porque contiene errores.
 
 


http://cache.daylife.com/imageserve/04NEccn1LSgM2/340x.jpg

PETER SLOTERDIJK por Adolfo Vásquez Rocca

Contenido del LibroLibro Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización del Dr. Adolfo Vásquez Rocca, por Editorial de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Colección Pensamiento y Sociedad, Diputación de Valencia, España; publicación programada para Agosto de 2008. Directora Editorial: Dra. Rosa María Rodríguez Magda.

  

Institució Alfons el Magnànim

//deconcursos.com/images/imnoticias/977.gif? porque contiene errores.
 

 

 

Funciones: 
Estudio y difusión de la Cultura de las Humanidades, tanto a nivel valenciano, como español y universal.
Difusión y publicación de Colecciones que abarcan temas plurales y variados, desde Pensamiento y Sociedad, Estudios Universitarios, Biografías… hasta Formas Plásticas, Posiblemente de Autores Valencianos y Teatrales, música, poesía, etc.
Convocatoria de los Premios de Literatura “Alfons el Magnànim de Poesía y Narrativa en valenciano y en castellano” (estos último de ámbito nacional).
Coordinación e interrelación con organismos nacionales, internacionales y sobre todo valencianos…
Peter Sloterdijk

 

Contenido del Libro
Artículos Publicados en Revistas Internacionales y Consignados en el Directorio DIALNET
 

 

Adolfo Vásquez Rocca

 

 

 

 

 

Prólogo


Los Artículos que aquí se presentan por primera vez bajo la forma de libro han aparecido previamente en Revistas Internacionales de Filosofía, principalmente españolas, y otras tantas de Chile, Argentina y México. Ellos han sido, a su vez, resultado del trabajo investigador y docente desarrollado tanto en el Seminario monográfico sobre Sloterdijk dictado desde hace algunos años en el Programa de Postgrado en Filosofía de la PUCV, como en cursos de Postgrado y Conferencias impartidas como profesor invitado en Universidades de México, entre las que se cuentan la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla BUAP y la Universidad Nacional Autónoma de México UNAM. Con justicia, cabe señalar la importancia de las traducciones al español de la trilogía Esferas, llevada a cabo por Isidoro Reguera, bajo el alero de la editorial Siruela de Madrid.


Entre las entidades españolas a las que cabe agradecer por hacer posible este Libro se cuenta en primer término la Institució Alfons el Magnànim que publica la obra en su Colección ?Pensamiento y Sociedad?, bajo la dirección editorial de la Dra. Rosa María Rodríguez Magda ?impulsora de este Proyecto? así como a la Revista Debats ?perteneciente a la misma entidad editora? y que publicó en su oportunidad [/debats/num/94/otoño/2006] el Ensayo central que da título a la presente obra.


Cabe una mención a las importantes Revistas que, en su momento, acogieron y publicaron alguno de los Artículos que aquí se publican y otros que se reservan para una eventual segunda entrega, entre ellas se cuentan: ‘Philosophica’ ? Revista del Instituto de Filosofía de la PUCV?; ‘Konvergencias’ ?Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Argentina; ‘Cuadernos del Seminario’ ?Revista del Seminario del Espacio, Estudios Avanzados de la PUCV.? ; ‘Eikasia’ ?Revista de Filosofía, ISSN 1885-5679 - Oviedo, España?; ‘Cuenta Y Razón’ ?Revista de la Fundación de Estudios Sociológicos (FUNDES) de Madrid, Fundada por Julián Marías; Revista ‘Cuadrante Phi’ ?Publicación de la Facultad de Filosofía de la Pontificia Universidad Javeriana? Bogotá, Colombia; ; ‘Revista de Humanidades’ ?Tecnológico de Monterrey? México; ‘Gazeta de Antropología’ ?Universidad de Granada? España; ‘La lámpara de Diógenes’ ?Benemérita Universidad Autónoma de Puebla?; ‘Cuaderno de Materiales’ ?Revista de Filosofía y Ciencias Humanas? Gestionada por la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid; ‘AdVersuS’ ?Revista de Semiótica? Centro di Ricerca Semiotica ?Ferruccio Rossi-Landi? (CRS), del Instituto Italoargentino di Ricerca Sociale, etc.


Finalmente no puedo dejar de mencionar a la Universidad Complutense de Madrid y al programa de Doctorado del Departamento de Filosofía IV, donde desarrollé las líneas de investigación en torno a la Estética contemporánea que han dado lugar a buena parte de los Artículos publicados en este Libro. Investigaciones que han contado con el valioso respaldo del grupo Theoria ?Proyecto Crítico de Ciencias Sociales UCM? bajo la persona de su Director el Profesor Dr. Román Reyes quien ha alentado y propiciado la publicación de los avances en sucesivas entregas de la Revista ‘Nómadas’ ?también bajo su Dirección? de los últimos Artículos que componen el estudio que aquí presento en versión ampliada, crítica y anotada.


Adolfo Vásquez Rocca

Valparaíso, Febrero de 2008

http://www.psikeba.com.ar/actualizaciones/archivo_04_06/imagenes/Sloterdijk_Seminario7.jpg

Seminario Sloterdijk

//www.psikeba.com.ar/AVR/Mexico2007/Adolf_Conferencia_Nietzsche_2007.jpg? porque contiene errores.

Adolfo Vásquez Rocca


Artículos de revistas (74)

Artículos de revistas

?Sloterdijk; Entre rostros, Esferas y Espacio interfacial. Ensayo de una historia natural de la afabilidad?, En EIKASIA, Revista de Filosofía, Nº 17 - 2008, ISSN 1885-5679 - Oviedo, España, pp. 221-235
http://www.revistadefilosofia.com/17-05.pdf

 
 

 


    LIBRO Sloterdijk [Valencia, España] Anticipo

    http://bogarin.blogsome.com/images/Dr.AdolfoVsquezRocca.jpg


    Dr. Adolfo Vásquez Rocca

     
     

     

    KONVERGENGIAS, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Nº 16 - 2007, Capital Federal, Argentina, presenta con exclusividad dos capítulos del próximo Libro Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización del Dr. Adolfo Vásquez Rocca, por Editorial de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Colección Pensamiento y Sociedad, Diputación de Valencia, España; publicación programada para Abril de 2008.

    //www.deconcursos.com/images/imnoticias/399.gif? porque contiene errores.

     

     

     

     

     


    Dr. Adolfo Vásquez Rocca PUCV - UCMPeter Sloterdijk; Temblores de aire, atmoterrorismo y crepúsculo de la inmunidad (pp. 196-216)

    Adolfo Vasquez Rocca Esferas Sloterdijk

    La Institució Alfons el Magnànim (IAM)
     

     

    Artículo ” Peter Sloterdijk; Temblores de aire, atmoterrorismo y crepúsculo de la inmunidad” Prof. Dr. Adolfo Vásquez Rocca, PUCV - UCM, En KONVERGENCIAS, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Nº 16 - 2007, Capital Federal, Argentina, pp. 196-216

    .
    Peter Sloterdijk; Espumas, mundo poliesférico y ciencia ampliada de invernaderos (pp. 217-22 8)

    Dr. Adolfo Vásquez Rocca PUCV - UCM

    .
    - Artículo “Peter Sloterdijk; Espumas, mundo poliesférico y ciencia ampliada de invernaderos ” Prof. Dr. Adolfo Vásquez Rocca, PUCV - UCM, En KONVERGENCIAS, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Nº 16 - 2007, Capital Federal, Argentina, pp. 217-228

    http://www.konvergencias.net/vasquezrocca155.pdf

    KONVERGENCIAS
    Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo
    Año V, Número 16, Tercer Cuatrimestre 2007
    Capital Federal, Argentina
    http://www.konvergencias.net/

    Referencias de Autor
    CV. Prof. Dr. Adolfo Vásquez Rocca
    http://www.danoex.net/adolfovasquezrocca.html

    Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, Estética y Pensamiento Contemporáneo. Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la PUCV, Profesor de Antropología y de Estética en el Departamento de Artes y Humanidades de la Universidad Andrés Bello UNAB. En Octubre de 2006 y 2007 es invitado por la Fundación Hombre y Mundo y la UNAM a dictar un Ciclo de Conferencias en México. Profesor visitante de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Profesor asociado al Grupo Theoria, Proyecto europeo de Investigaciones de Postgrado UCM.

    Publicaciones Internacionales Catalogadas (DIALNET)

    http://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=1053859

    Directorio de recursos digitales - Ministerio de Cultura, España

    http://roai.mcu.es/es/consulta/busqueda_referencia.cmd?campo=idautor&idValor=3440

    Publications Scientific

    http://de.scientificcommons.org/adolfo_vásquez_rocca

    http://www.psikeba.com.ar/actualizaciones/archivo_08_07/s2loterdijk1.png
    Seminario Peter Sloterdijk


     

    Allanan ilegalmente espacio de la UBA en Cárcel de Mujeres

    Posteado en Argentina, Cultura, Polìtica, Sociedad sobre Junio 6, 2008 por Leonardo Sai

    (AW) Más de doce miembros de la patota de requisa invadieron el Centro Universitario Ezeiza y obligaron al desnudo total y parcial con flexiones a dos de las principales impulsoras de la solidaridad y la organización frente a la política de aniquilamiento que perpetra el Servicio Penitenciario Federal. A la vez, revisaron computadoras y destruyeron escritos de las estudiantes en un hecho sin precedentes en ese ámbito. Hace pocos días, nuestra Agencia publicaba una síntesis del Informe de la Procuración Penitenciaria: “Cárceles argentinas: bienvenidos al infierno” que fue difundido por diversos medios. ¿Casualidad o causalidad?

     

    Buenos Aires, 30 de mayo de 2008 (Agencia Walsh) Fuertemente pertrechadas, más de 12 integrantes de la “pesada” de la Cárcel de Mujeres de Ezeiza allanaron e invadieron ilegalmente el espacio que allí tiene la Universidad de Buenos Aires, echaron a los docentes que se hallaban dando clases y sometieron a una requisa humillante a dos de las principales activistas, entre otras presas, que impulsan la defensa de los derechos conculcados diariamente en esa unidad penitenciaria. 

    De ese modo, el pasado viernes 23, más de doce “las pesadas” ingresaron violentamente al Centro Universitario Ezeiza (CUE) y allí permanecieron durante mas de dos horas, teniendo a su total disposición el contenido de las computadoras –que se hallaban encendidas-, los libros, cuadernos y papeles privados de las estudiantes.

    Por qué

    Así, C Sobrero fue obligada a desnudarse totalmente y realizar flexiones ante sus compañeras, al tiempo que a K Germano se le exigió quedarse en ropa interior. Como ya informara la ampliamente nuestra Agencia, Karina es una militante de H.I.J.O.S., presa política en Ezeiza. Sobre ella se descargó el falló más severo de toda la historia penal de la Argentina. 

    Cómo se sabe, fuera de esos muros la UBA mantiene una autonomía que impide ingresar a la policía entre otras restricciones, y dentro de los penales las requisas deberían realizarse con una orden judicial que omitieron olímpicamente las guardia-cárceles. 

    Según la denuncia penal que radicó en sede judicial el abogado Rodolfo Yanzón, de la Fundación Liga Argentina por los Derechos del Hombre, las mujeres penitenciarias cometieron “el delito de abuso de autoridad en concurso real con los de apremios ilegales, violación de domicilio y violación de secretos, sin perjuicio de que la investigación permita luego encuadrar los hechos en otros tipos”.

    Por su parte, la Procuración Penitenciaria a cargo de Francisco Mugnolo realizó una presentación respaldando a las detenidas y exigiendo investigación y sanciones para quienes protagonizaron los hechos represivos.

    Las responsables

    A saber, están implicadas directamente la subdirectora Elizabeth Sánchez, la jefa de Seguridad Interna Aquino, la II jefa de Seguridad Interna González, la jefa de Área Ortiz, la jefa Aquino (familiar de la ya nombrada) y la jefa de Turno Sonia Escalada.

    Esta escalada represiva, seguramente, es una clara respuesta de boicot al Comité de Convivencia y quienes pugnan por desmilitarizar el SPF. Como se sabe, Argentina es uno de los cinco países del planeta cuyos penitenciarios conforman una fuerza militar. Otras de las causas posibles pudo haber sido la publicidad de torturas y malos tratos que detalla el Informe citado, como parte sustantiva y sistemática de los penitenciarios. 

    Una vez más, por si hiciera falta, queda en evidencia que la cárcel no reintegra a la sociedad, no re-socializa. En primer lugar porque la inmensa mayoría de los detenidos ya se hallaban marginados, y,  luego –se sabe-, no se educa para la libertad en el encierro brutal con Paloterapia cotidiana.

    Es de destacar que quedaron flotando dos interrogantes tras las rejas de Ezeiza: “¿se garantizará la seguridad de las mujeres tuvieron la valentía de denunciar los atropellos?”. El segundo, da cuenta exacta del clima de terror que imponen los uniformes grises: “¿Cuánto tiempo nos van a tener sin poder dormir?”. 

                                

    Oscar Castelnovo y Ayelen Stroker

    Viernes, 30 de mayo de 2008

     

    ESTUDIANTES TOMAN ESCUELA EN EL BAJO FLORES

    Posteado en Argentina, Cultura, Polìtica, Sociedad con etiquetas, , , sobre Junio 3, 2008 por Leonardo Sai

    Una vez más, se hace evidente el recorte presupuestario del Gobierno de la Ciudad en materia de salud, vivienda y educación.
                Luego de una semana de levantar firmas, peticionar por todos los canales correspondientes y no recibir una respuesta satisfactoria por parte del Gobierno de la Ciudad , hoy a la mañana, ante la falta de calefacción y condiciones dignas para poder estudiar, los alumnos y alumnas de los tres turnos de la Escuela Media de Educación Nª 3, Distrito Escolar Nª 19, ubicada en Agustín de Vedia y Chilavert, han tomado las instalaciones con suspensión total de clases.
                Este conflicto continuará mañana cuando todos los alumnos de la escuela realicen un corte de calles en las avenidas Perito Moreno y Cruz a las 12 del mediodía.
               
                Agradecemos la mayor difusión posible.
     
     
    Contacto: 156-830-1806

    La pulseada por la renta

    Posteado en Argentina, Cultura, Polìtica, Renta, Sociedad, Soja sobre Mayo 22, 2008 por Leonardo Sai

    Por: Claudio Katz (ARGENPRESS.info)
    Fecha publicación: 20/05/2008

    El prolongado conflicto entre el ruralismo y el gobierno ha derivado en una agobiante pugna política. El primer bloque busca acaparar la renta agraria a costa de la mayoría popular y el oficialismo necesita exhibir autoridad, para implantar un Pacto Social que favorezca al conjunto de los capitalistas.

    Las acciones del denominado “campo” escalaron hasta crear un clima ingobernable y sus líderes se han envalentonado en las negociaciones. El gobierno reaccionó con dureza, pero fracasó y quedó desconcertado. Sufrió una erosión de electores y gobernadores, que lo indujo a buscar una conciliación. Ahora parece inminente una nueva tregua, pero si se logrará o no un acuerdo perdurable es una incógnita. Lo único evidente es que el conflicto ha erosionado la cohesión que mantuvieron las clases dominantes durante los últimos cinco años.

    Causas y desencadenantes

    Los ruralistas salieron a las rutas para resistir un sistema de retenciones móviles a la exportación de soja. Pero cuestionan también los mecanismos de impuestos y subsidios que determinan los precios de los alimentos. Junto a la distribución de la renta se define cuánto habrá que pagar por el pan, la leche o la carne.

    Cualquier concesión al ruralismo implicaría aproximar el precio local de esos productos a su creciente cotización mundial, agravando el encarecimiento de la canasta básica. Este aumento tiende a revertir la disminución del índice de pobreza, que se ubicaría actualmente en un 30,3% luego de haber tocado el piso de 26,9 % a medidos del 2006.

    El conflicto en curso forma parte de una vieja confrontación que afectó a todos los gobiernos. Como los voceros del “campo” se consideran propietarios de la renta natural que generan los cultivos en Argentina han chocado con todas las administraciones, que intentaron equilibrar el reparto de ese ingreso.

    La acción ruralista ha reactualizado todos los mitos que enaltecen a los dueños de la tierra. Se afirma que toda la población “debe darle gracias al campo”, como si conformaran el sector laborioso que sostiene al resto de la sociedad. Suponen que la riqueza agraria es improductivamente redistribuida fuera de ese ámbito, mediante perversos sistemas de clientelismo estatal.

    En realidad ocurre todo lo contrario. La apropiación privada de la renta (históricamente por los terratenientes y actualmente por sus herederos capitalistas) ha sofocado el desarrollo industrial, perpetuado una inserción primarizada del país en la división internacional del trabajo. Lo que ha imposibilitado la prosperidad social es la ausencia de medidas de nacionalización directa o indirecta (por vía impositiva) de ese recurso.

    La causa inmediata del conflicto ha sido la probable reducción de los grandes beneficios que obtuvieron los ruralistas en los últimos años, como se comprueba en el precio de la tierra o en cualquier otro índice de las ganancias del sector. (1)

    Aunque persiste una favorable coyuntura comercial internacional, en el panorama económico local se avizoran fuertes turbulencias. Los beneficios fáciles que siguieron a la hiper-devaluación se han extinguido, junto al agotamiento de la transferencia regresiva de ingresos. Se han disipado tanto la capacidad ociosa, como los salarios formales abaratados y el consumo demorado que predominaron entre el 2002 y el 2007. En un escenario más difícil todos reclaman una tajada de la renta agraria. Los ruralistas porque la consideran propia y el gobierno porque debe afrontar crecientes gastos para sostener un modelo de subsidios a los capitalistas de la industria y los servicios.

    La república sojera

    Varias semanas de conflicto han permitido conocer las trasformaciones agrarias que impuso la reconversión a la soja. Todo el bloque ruralista participa del modelo que desplazó a los cereales y generalizó un monocultivo, que amenaza la soberanía alimenticia, encarece el resto de los productos y contamina el medio ambiente. Esta transformación ha provocado, además, una mayor concentración de la propiedad. Solo el 20 % de los productores controlan el 80% de circuito de la soja. (2)

    Tres grandes sectores controlan la elevada rentabilidad que genera esa oleaginosa. En primer lugar, los contratistas (“Pool de siembra”) que se nutren de fondos de inversión y operan en gran escala sobre las tierras arrendadas. Grobocopatel, por ejemplo, es solo propietario del 10% de las 150.000 hectáreas que explota.

    Los proveedores de agroquímicos (Monsanto, Dupont, Bayer) conforman el segundo grupo de beneficiarios. Acaparan lucros mediante la fuerte dependencia que tiene la producción de soja de las nuevas semillas y fertilizantes. El tercer sector que se enriquece aceleradamente está constituido por cinco grandes compañías exportadoras, que manejan el 90 % de las ventas, con beneficios corrientes que superan ampliamente los 1.000-1.500 millones de dólares disputados con la introducción de las retenciones móviles.

    En esa cadena de comercialización -que principalmente controlan Cargill, Bunge, Dreyfus, Nidera y Aceitera General Deheza (AGD)- se procesan los principales beneficios de la soja. El cultivo es manejado desde la tranquera hasta el barco por un enjambre privado de acopiadores, puertos y molinos. De esa actividad participan también los agro-financistas, que operan mediante compras y ventas a futuro, a través de acciones especulativas que podrían ser afectadas por las retenciones móviles, si establecen un diagrama más previsible de evolución de los precios.

    Ninguna voz del bloque ruralistas ha cuestionado este circuito capitalistas. Despotrican contra las regulaciones oficiales, pero no han dicho una sola palabra contra los mayores dueños de este negocio.

    El sostén oficial

    Tampoco el gobierno menciona a los grandes grupos de la soja, ya que mantiene una excelente relación con sus cúpulas, especialmente con Urquía (AGD), Grobocopatel, Elsztain y el clan Werthein. El modelo en curso ha sido intensamente apadrinado desde el ámbito oficial y ninguna medida que improvisaron los Kirchner para resolver la actual disputa ha rozado los intereses de sus aliados. A lo sumo evalúan ahora la formación de nuevos organismos para “conocer la realidad del sector”, pero sin introducir gravámenes significativos.

    Los ministros -que despliegan discursos demagógicos en defensa del pequeño productor- han destinado durante cinco años, el grueso de los reintegros (formalmente dirigidos a ese sector), a subsidiar a las industrias alimenticias más concentradas. Este conglomerado acaparó, por ejemplo, los 473 millones de dólares de compensaciones aprobadas durante el 2007 y como no existe ningún registro de productores de soja es un misterio como se revertirían esos privilegios. Para caracterizar quiénes son los amigos del gobierno basta con recordar la cobranza mínima del impuesto inmobiliario, la falta de actualización de este gravamen (en función de la valorización de los campos) o el visto bueno oficial al incumplimiento de los pagos de seguridad social.

    Todas las preocupaciones gubernamentales se han concentrado en las retenciones, ya que al igual que el IVA este impuesto se recauda fácilmente y no se coparticipa con las provincias. Su recolección apunta en la actualidad a engrosar la caja, no solo para sostener los auxilios a los empresarios, sino especialmente para afrontar un encarecimiento de los pagos de deuda externa.

    Algunos defensores del gobierno elogian por sí mismas a las retenciones, omitiendo que capturan una parte de la renta, sin redistribuirla (3). Quiénes afirman que la iniciativa oficial sólo falló en sus tiempos y formas de presentación, ocultan la utilización regresiva de un impuesto, que no ha servido para mejorar sustancialmente el nivel de vida popular. Un mecanismo regulador -que resulta indispensable para divorciar los precios internacionales de los locales- ha sido principalmente utilizado por el gobierno a favor de los poderosos.

    Productores y explotadores

    El conflicto ha ilustrado cuán obsoleto ha quedado el retrato clásico del campo argentino, como un paisaje de latifundios improductivos y chacareros-minifundistas. Pero en el nuevo contexto se ha instalado la falsa imagen del pequeño productor agrario como una clase media empobrecida. El ingreso de este grupo es reducido en comparación con los grandes capitalistas del sector, pero no conforman un segmento agobiado por la miseria.

    Un productor chico de la región pampeana con una propiedad de cien hectáreas (es decir una extensión minúscula para la zona) obtiene una renta mensual de 10 mil pesos y en menos de un año su propiedad territorial se ha valorizado en un 50%. (4). Esta ubicación social en gran medida explica por qué la Federación Agraria (FAA) actúa en bloque con la Sociedad Rural.

    Mantienen una sólida alianza con la entidad tradicional de los millonarios y proponen en común la eliminación de las retenciones móviles. Ni a Buzzi, ni a De Angeli se le ha escapado una sola palabra contra el establishment agrario y han cajoneado los antiguos reclamos de regulación estatal de los cereales y la carne.

    Para justificar este giro han recurrido a dos planteos. Por un lado afirman que “el gobierno no los atendió” y debieron “actuar con las otras entidades”. Pero olvidan que también podrían haber intentado un programa de alianzas con los trabajadores.

    Por otra parte subrayan que “las bases nos han pedido una acción coordinada”. Pero si esa demanda es cierta, ilustra cuál es el perfil social de sus asociados, que se sienten a gusto actuando con la Sociedad Rural. Quiénes efectivamente soportan el endeudamiento y la expoliación en el heterogéneo universo agrario han quedado sometidos a este manejo pro-capitalista de la Federación Agraria.

    Esta actitud tiene antecedentes en las divergencias que enfrentaron en los años 70 a la FAA con las Ligas Agrarias y en la actualidad se manifiesta en la distancia que esa organización mantiene con agrupaciones de los desposeídos, como el MOCASE o el Movimiento Nacional Campesino Independiente.

    Estas agrupaciones canalizan las demandas de sectores realmente oprimidos. Expresan, por ejemplo, a las 300 mil familias campesinas desalojadas de sus tierras en últimos 10 años por avance de la soja. También representan a los 220 mil pequeños productores de regiones no centrales, que son víctimas de la expansión de un cultivo que ya provocó el desmonte de 1,1 millón de hectáreas. (5)

    Pero el sector más invisible que aglutina a los explotados del sector está conformado por 1,3 millones de peones rurales. El 75% de ellos trabaja en negro y percibe un sueldo promedio de 600 pesos, soporta el mayor porcentaje nacional de accidentes laborales y carece de protección social. Este segmento - no ha recibido ningún goteo de la bonanza exportadora y su total ausencia durante el conflicto confirma el carácter pro-capitalista de las demandas en juego.

    La acción que convulsiona al campo es un lock out y no una rebelión de oprimidos. Se ha desenvuelto como una acción patronal, con cortes de rutas que coexisten con la continuidad de la actividad laboral tranqueras adentro. Sus protagonistas retraen productos de la venta y especulan con el momento oportuno de comercializar los granos o hacienda. Se guían por cálculos de mercado y no por criterios de rebelión popular.

    Aquí radica la diferencia abismal con el levantamiento del 2001. Quiénes actúan en el agro no son desempleados, ni luchan por subsistir y quiénes aún cacerolean a su favor en las grandes urbes forman parte de la clase alta. Los mensajes del 2001 eran inclusivos y los actuales son excluyentes. En ese momento los pequeños ahorristas se movilizaban contra los bancos, mientras que ahora la clase media rural actúa ajunto a los poderosos.

    Reacciones y comparaciones

    La derecha se ha montado en el conflicto para reforzar el polo político que construye desde el triunfo de Macri en Capital Federal. No solo retoman el discurso neoliberal, sino que han resucitado también posturas gorilas que parecían extinguidas. No ha faltado la tónica racista que enaltece el gringo europeo de las colonias frente a los cabecitas negros del interior. Con esta diferencia de piel reavivan el rechazo oligárquico al “aluvión zoológico” que advirtieron en los años 50 y se han ganado el favor de los medios de comunicación, que denigran a los piqueteros pero reivindican a los participantes en tractorazos.

    Por su parte, el gobierno optó por reforzar su repliegue hacia la burocracia sindical y el aparato justicialista, que Kirchner intenta alinear desde Puerto Madero. Supone que podrá contrarrestar con este sostén el fracaso del proyecto transversal y la pérdida de apoyo entre las clases medias. Pero hasta ahora solo logró reactivar a las patotas de la construcción y camioneros, que ya repitieron el matonaje ensayado en San Vicente.

    El gran escollo de la política oficial radica en que el peronismo está agotado como movimiento popular. Conforma una estructura para administrar el estado, pero que ya no entusiasma a nadie. Por esta razón las marchas oficiales son operativos rigurosamente manejados desde arriba. El complemento de acciones contestatarias que aporta D´Elia también carece de acompañamiento popular. Son iniciativas mayoritariamente percibidas como maniobras monitoreadas desde la Casa Rosada.

    Por momentos el choque político entre el gobierno y la derecha parece resucitar una vieja polarización entre el peronismo y el antiperonismo, pero esta confrontación presenta tintes más culturales que políticos y es poco probable que renazca como un conflicto significativo.

    En cualquier caso, lo importante es evitar las falsas analogías, que algunos establecen entre la disputa con el agro y las confrontaciones que se libran en Venezuela o Bolivia. A diferencia de Evo y Chávez, los Kirchner han establecido una alianza con el establishment, no colisionan con el imperialismo norteamericano, no chocan con las clases dominantes, ni ha puesto en juego demandas populares.

    Como su gobierno tampoco es nacionalista, ni ha introducido reformas sociales, es falso asemejar el conflicto actual con el marco que rodeó al primer peronismo. Por otra parte, salta a la vista que la amenaza golpista solo existe para un discurso de ocasión. No hay fuerzas armadas, ni sectores del establishment interesados en que Cristina termine como Isabelita.

    Posturas y programas

    La izquierda ha intervenido en el conflicto con una variedad de posiciones, que ha cubierto todo el espectro de alternativas posibles. La postura más inadmisible es el sostén el lock out patronal en defensa de un “pequeño productor”, como si perdurara un escenario de pequeños chacareros enfrentados con los latifundistas. Este supuesto se inspira en una fotografía congelada del pasado.

    Por otra parte, la idealización de cualquier lucha con perfiles de auto-convocatoria ha conducido a perder la brújula, en la caracterización de los protagonistas y las peticiones en debate. Esta ceguera se alimenta de una falsa analogía con las cacerolas del 2001 y en el desconocimiento del papel reaccionario que pueden adoptar (en algunas circunstancias) las movilizaciones de la clase media (como ocurrió con los camioneros de Chile bajo Allende o con los estudiantes de Venezuela en la actualidad).

    La incapacidad para registrar los conflictos de Kirchner con la derecha y la obsesión por ubicar al gobierno como enemigo principal conduce a compartir los espectros mediáticos y las acciones prácticas con figuras de la reacción.

    Un error simétrico se verifica entre quiénes apoyan al gobierno, aceptando el argumento de la escalada golpista (denunciada como una “acción destituyente”). En este caso se focalizan las críticas en los ruralistas y en los medios de comunicación, omitiendo denunciar la evidente complicidad de los Kirchner con las corporaciones de la soja. Se presenta al gobierno como una víctima, olvidando que ha sido artífice de la política agraria regresiva que precipitó el conflicto.

    Es evidente que ningún argumento tradicional para aprobar al oficialismo (“mal menor”, “adversidad de la correlación de fuerzas”, “peligro de un retorno neoliberal”) alcanza para disimular la connivencia oficial con el capitalismo sojero. A pesar de esta evidencia, el resurgimiento de la derecha impulsa a algunos intelectuales a participar de una segunda oleada de cooptación kirchnerista.

    La creencia que se debe tomar posición a favor de los ruralistas o el gobierno plantea una disyuntiva completamente falsa. Resulta perfectamente posible denunciar el lock out, sin apoyar al oficialismo y es conveniente explicar por que razón las retenciones son necesarias con modalidades muy distintas a su instrumentación actual.

    Hay otro camino para superar la crisis con programas alternativos, que han sido ya formulados por varias corrientes e intelectuales de izquierda. El punto de partida es un plan agrario para frenar la omnipresencia de la soja, recuperar la diversidad de cultivos, asegurar la soberanía alimenticia y facilitar la baratura de lo alimentos.

    Pero el papel regulador del estado no puede limitarse a una administración de retenciones diferenciadas, regionalizadas y coparticipables. Esta intervención debe apuntar al control integral del circuito de producción y comercialización agraria por medio del monopolio estatal del comercio exterior y la nacionalización de las grandes corporaciones de exportadores, comercializadores y pools de siembra. Esta transformación debería ser acompañada por una modificación radical de la propiedad en el campo, introduciendo impuestos progresivos y erradicando las condiciones de explotación del trabajador rural. Lo inmediato es derogar la ley de dictadura que rige las actividades de este sector

    Pero no alcanza con enunciar un paquete de medidas formalmente correcto si no encuentra la manera de difundirlo en forma apropiada, estableciendo vínculos con el conflicto real que opone a los ruralistas con el gobierno. La tentación abstencionista de declararse al margen de este choque puede convertir al mejor programa en un papel carente de influencia. No basta acertar con la respuesta. También hay saber exponerla, buscando conformar una tercera opción, en un momento de fatiga de la población con las maniobras ruralistas y las contramarchas oficiales.

    El panorama actual podría cambiar si un programa popular de transformación del agro empalma con la reactivación de la protesta social. Hay un nuevo dato a favor de esta confluencia. El conflicto rural le ha otorgado legitimación por arriba a la acción directa, ya que esta vez los artífices del piquete no fueron los desocupados, los estudiantes, los obreros o los ambientalistas, sino los propios beneficiarios del modelo. Este elemento puede favorecer el desarrollo de una próxima oleada de movilizaciones sociales.

    Notas:
    1) El precio de la hectárea en Pergamino se elevó 132% entre el 2003 y el 2007 y las cotizaciones en la Pampa Húmeda superan a sus equivalentes de Estados Unidos. En zona triguera el precio de la tierra es cuatro veces y media superior al vigente en 1995, dos veces y media, el promedio de los últimos 10 años y casi el doble de la época de Lavagna. Como resultado directo de la devaluación se consumaron aumentos de precios para los productos agrícolas, que desde 2005 oscilan entre 80% 30% y15% (maíz, trigo y soja). La renta agraria obtenida sólo durante la campaña 2003-04 equivale a la obtenida en entre 1992 y 1996 y es más del doble de la conseguida entre 1997-2001. (Página 12, 14-7-07, 6-4-08, 5-8-07, 6-8-07)
    2) En las últimas cosechas la soja ya ocupó el 60 % de la tierra sembrada. Desplazó al trigo, al girasol y generó una caída del arroz, la avena y el centeno, afectando también a la fruticultura y horticultura. Como se siembra el tipo RR con glifosato su impacto sobre la contaminación ha sido reiteradamente denunciada por los especialistas. El tamaño medio de las explotaciones agropecuarias pasó de 469 hectáreas (198 8) a 588 (2002) en un cálculo que subestima el nivel de concentración, ya que los mismos propietarios poseen más de una unidad (Página 12, 6-4-08, 20-4-08).
    3) Es el caso de Humberto Tumini: “Los aciertos y los errores”, Página 12, 6-4-08.
    4) Página 12, 12-5-08.
    5) Diversas informaciones sobre esta realidad han sido expuestas en las últimas semanas por artículos aparecidos en Página 12 (11-4-04, 25-4-08, 17-4-08).

    Blog de Ricardo Rouvier: Siglo XXI

    Posteado en Uncategorized con etiquetas sobre Mayo 15, 2008 por Leonardo Sai

    El poder como objeto Kicht; por Lucas Rozenmacher

    Posteado en Uncategorized con etiquetas sobre Mayo 14, 2008 por Leonardo Sai

    Propuesta de instalación en el 2° piso de la Facultad de Ciencias Sociales
    El concepto de poder tiene múltiples entradas e interpretaciones. La representación del mismo también significa una multiplicidad de posibilidades de lecturas e interpelaciones. Frente a esta situación de plurientradas en las que los conceptos de representación, dominación, generación y transformación (entre otros) pueden hacerse presentes, es pensada la instalación Espacios de poder, un poema visual que cobra sentido a partir de acciones relacionales de quienes se convierten de espectadores en actores propios de la obra.
    Sobre el concepto original y la intencionalidad de la obra
    Continuando con la estética relacional producida durante el mes de noviembre de 2007 en la Facultad cuando se realizó la instalación/poema visual Puerta de Baño. Esta vez se reutilizará parte de lo utilizado para esa obra como insumo de una nueva forma de representación.
    En principio, la primer acción y sentido de esta obra es la de introducir un elemento extraño al uso cotidiano de un espacio determinado (el hall del 2° piso del edificio de Marcelo T. de Alvear) y a partir del extrañamiento experimentar distintos tipos de reacciones y percepciones a dicho objeto.
    La segunda intencionalidad del mismo es que a partir de ese proceso de extrañamiento, se intentará involucrar de forma activa a quienes transitan habitualmente esos pasillos como también a aquellos que se acerquen específicamente a presenciar la muestra, dado que la obra se constituye como tal a partir de la participación y modificación que produzcan los espectadores/actores.
    La tercera intencionalidad es la de provocar en el visitante/actor una acción y reacción frente a cada uno de los estímulos que se propondrán a lo largo de la obra al poder ser intervenida desde diversas texturas y textualidades que irán desde la escritura manual de ideas o conceptos hasta el accionamiento manual o físico de diversos mecanismos que modifiquen el aspecto o la situación puntual de la obra al ser abordada (en ese momento).
    Sobre la instalación en sí
    La obra consistirá en jugar con diversos niveles y alturas del hall del 2° piso, en donde se ubicarán en el piso y sobre una mesa ratona/infantil distintos elementos de ornamentación kitch que originalmente pueden ser adquiridos a través del consumo de la llamada “cajita feliz” de Mc Donald´s (que si se les toca la oreja derecha los perros ladran y si se les toca la izquierda los animalitos generan música), otros elementos lumínicos sin una utilidad aparente que pueden ser adquiridos en espacios de acceso popular (como la estación de Retiro u Once) y adornos de ferias de usado (como Parque Centenario o en la misma feria de Retiro).
    En otro nivel bolas de espejos colgando y linternas a dínamo iluminándolas que hacen las veces de poder a la vista alimentado por la manija misma del dínamo.
    A un costado, dándole un marco de referencia de principio y fin de la obra se montarán papeles afiche con una palabra rectora: “poder” “espacio” “mesa” en el que los participantes podrán escribir sobre esas palabras.
     
    VER: http://espaciodepoder.blogspot.com/

    Charles Tilly, sociólogo, historiador (1929-2008)

    Posteado en Uncategorized con etiquetas sobre Mayo 14, 2008 por Leonardo Sai
    Por Javier Auyero * y Daniel Fridman **

    El pasado 29 de abril falleció a los 78 años en Nueva York el sociólogo Charles Tilly, pionero de la sociología histórica norteamericana y del estudio de la acción colectiva, la formación de los Estados modernos y las revoluciones. Chuck, como lo conocían sus colegas y estudiantes, llevaba varios años batallando intermitentemente contra el cáncer.

    En medio siglo de carrera, la amplitud y extensión de la obra de Tilly es difícil de comparar. Publicó más de 600 artículos y 50 libros, entre ellos The Vendée (1964), From Mobilization to Revolution (1978), As Sociology meets History (1981), The Contentious French (1986), Grandes Estructuras, Procesos Amplios, Comparaciones Enormes (1991), Popular Contention in Great Britain, 1758-1834 (1995), La Desigualdad Persistente (2000) y Social Movements, 1768-2004 (2004). Escribió, publicó, dio clases y conferencias y aconsejó a alumnos y colegas hasta muy poco antes de su muerte. Su último libro, Credit and Blame, fue publicado este mismo año.

    El trabajo de Tilly ha influido en varias generaciones de cientistas sociales, en especial en sociología, historia y ciencia política. En los centros de investigación que fundó y dirigió –primero en la Universidad de Michigan y más tarde en la New School for Social Research–, así como en el Contentious Politics Workshop en la Universidad de Columbia, Tilly combinaba su extraordinaria productividad con una enorme solidaridad para ayudar a colegas y estudiantes a producir trabajo relevante y de calidad dentro y fuera de su área de interés.

    Chuck vivió la tarea de hacer –y ayudar a que otros hagan– ciencia social con una intensidad y un sentido de la responsabilidad asombrosos hasta sus últimos días. Todos los recuerdos y anécdotas que han estado circulando en foros electrónicos hablan de su inmensa generosidad, curiosidad, humildad y apertura. Invariablemente, se lo describe como un intelectual y académico brillante, un consejero único de incomparable amabilidad e igualitarismo. Cuando sus estudiantes le agradecían la rapidez con la que leía y comentaba sus artículos y la dedicación con la que sugería posibles caminos para sus investigaciones, solía responder: “No me lo agradezcas, simplemente hacé lo mismo con tus estudiantes”.

    Nosotros tuvimos la suerte y el privilegio de recibir sus consejos, aun cuando nuestras áreas de investigación no coincidían específicamente con la suya. Seguramente etnografía no suene a Charles Tilly, el del análisis macro-histórico, el de los Estados y las guerras, el de las monumentales bases de datos de eventos de protesta a lo largo de décadas. Hubo sin embargo un Tilly de grandes y pequeñas estructuras, de procesos amplios y micro, de comparaciones enormes y variaciones minúsculas al interior de un caso. Es cierto, Chuck no fue un etnógrafo. Pero siempre estuvo ahí cuando lo necesitamos. Quienes elegimos la etnografía como modo de comprender y explicar las múltiples y complejas formas en que los actores sociales y políticos actúan, sienten y piensan, podíamos contar con él, para que nos dijera no qué pensar, sino cómo recolectar evidencia y construir nuestros argumentos. Nos ayudaba a agudizar nuestra propia perspectiva analítica. El principio que siempre invocaba era tan simple que a veces se hace fácil de olvidar: “Además de este caso particular, ¿de qué se trata tu estudio?”.

    Chuck insistía en recordarnos que pusiéramos las preocupaciones teóricas al principio y al final de la experiencia etnográfica: “¿Qué pueden aprender de esta investigación aquellos a los que no les interesa –por dar un ejemplo– la política de los pobres en Argentina?”.

    No sorprende que escuchar a Tilly desafiar nuestro trabajo con críticas y preguntas constituía un aprendizaje fascinante. Lo curioso es que observarlo proponiendo enfoques posibles a otras personas –tanto académicos consagrados como jóvenes estudiantes jugando con ideas sin rumbo aparente– era también una forma de aprender. Tilly nunca forzaba a seguir un camino, pero mostraba con provocadora claridad que había varias rutas posibles ya incorporadas en las todavía precarias preguntas de investigación. Ninguna de esas rutas era buena o mala, pero cada una llevaría a un destino distinto. La sugerencia, tan simple, era: “Entonces, tendrás que decidir hacia dónde querés ir”.

    Chuck enseñaba a sus estudiantes y colegas que la crítica implacable necesariamente debe venir acompañada de al menos la insinuación de una solución o un camino alternativo. Que las ciencias sociales avanzan gracias al esfuerzo colectivo y solidario. Aun así, nos incentivaba a pensar en grande y nos hacía sentir confianza en el potencial de nuestros proyectos individuales. Uno entraba en su oficina con una pequeña idea y salía sintiendo que revolucionar las ciencias sociales estaba al alcance de la mano. “Con este proyecto, podés tomar la posta de lo que C. Wright Mills dejó sin terminar”, le dijo a uno de nosotros. “Bourdieu dejó una gran pregunta que todavía nadie respondió. Vos tenés la oportunidad”, dijo al otro sobre una tibia propuesta de monografía.

    Tilly lideró una generación de académicos que devolvió la historia a la sociología norteamericana, rescatándola de la sistematicidad parsoniana que dominaba en los años ‘50. Desde su tesis doctoral, un estudio comparativo sobre la contrarrevolución en una región de Francia, fue ampliando la geografía, primero a Gran Bretaña y luego al resto del mundo y en el contexto histórico de más de diez siglos. En sus últimos años, agregó a sus preocupaciones otros temas como la construcción de fronteras sociales, las narraciones, las relaciones interpersonales y las redes de confianza. Ha dejado una enorme cantidad de herramientas y recursos que durante muchos años nos servirán para comprender procesos sociales complejos. Quizá su más simple principio, por el que insistía en cada conferencia, clase o artículo, era que ni el individuo ni los sistemas sociales, sino las tran-sacciones o interacciones sociales son el aspecto central del análisis sociológico.

    Uno de los últimos libros de Tilly analiza las distintas formas en que las personas dan razones. Como no debería sorprender, el libro se llama sencillamente Why? (¿Por qué?) El título quizá contuviera una implícita reflexión personal. Lo escribió hace unos años, durante uno de los recurrentes tratamientos por su enfermedad. Desde el inicio, Chuck se propuso que la escritura de Why? fuera una compañía durante el tratamiento. Lo comenzó en la primera sesión y lo terminó en la última. Ese libro es quizás uno de sus más importantes legados. Además de su aporte sociológico, testimonia una forma de vivir la profesión. Una pasión por las ciencias sociales que transmitió a quienes lo leyeron y lo conocieron.

    * Profesor de Sociología, Universidad del estado de Nueva York.

    ** Candidato a doctor en Sociología, Universidad de Columbia, Nueva York.

    ¿ApoKalipsis now? por Julio Zoppi

    Posteado en Uncategorized con etiquetas sobre Mayo 13, 2008 por Leonardo Sai

    ¿ApoKalipsis now?

     

    …O los humos que no dejan ver el fuego

     

    Hay como un designio torcido, un estornudo infeliz de las malas fuerzas cósmicas que aqueja a la Argentina bajo esta administración Cristinista desde su minuto inicial.  No tengo evidencias suficientes para sostener una teoría conspirativa terrenal pero si los hechos apuntalan por lo menos el lanzamiento de una hipótesis de conspiración metafísica; han pasado y pasan cosas raras. Los eventos se desmesuran y todo rubor de discreción perece decapitado por un descontrol delirante, primitivo, de una violencia odiosa e  irreconciliable. Estamos inmersos en una flagrante bestialización de las relaciones humanas propias de las inminencias de los abismos sociales más peligrosos.

     

    Si  tratara de definir hoy día el humor cotidiano, el contenido remanente  que emana desde el maremágnum acontecimental, diría que se percibe el incremento de una falta de ternura atroz; hay un baño de sadismo eructado en cada gesto del cotidiano vivir, el argentino se levanta cada mañana en estado de guerra preventiva, dispuesto a ejercer su ritual de crispación apocalíptica, pero experimentando un raro orgullo por su decadencia, un nervioso y enardecido mohín de goce. Arrecia la anomia y el brutal desprecio por Otro y por el respeto a cualquier regla de convivencia. Una condición maldita que inmortaliza el imperio de la ley de la selva, de su selva preferida, ese paraíso narcisista que lo único que es capaz de garantizar desde lo colectivo es la más absoluta impunidad para toda violación de la solidaridad, la irresponsabilidad absoluta por todo estrago de su conducta que debe ser perdonada en virtud de su normalidad. El instinto de supervivencia postmoderna manda: primero hay que saber victimizarse para después poder agredir. Una derecha agria que popularizó su versión interesada del respeto a las normas que se asimila a una receta represiva de exclusión asesina y de supresión purificadora, con una izquierda siempre negligente que se asombra de la corrupción enquistada pero que acepta la oferta populista de impunidad como redistribución del ingreso.

     

     

    El apogeo de la siniestralidad

     

    Los brutales incendios -obviamente intencionales- en la zona del delta del Paraná que han provocado la  inmersión en el humo de todo un inmenso espacio geográfico incluyendo el monstruo urbano del Gran Buenos Aires, parecen ser el coronamiento de una sucesión perversa. Si repasamos los últimos meses pareciera que de pronto toda siniestralidad se volvió floreciente; aumentaron hasta niveles insoportables los accidentes automovilísticos,  autos y micros que chocan en todas partes multiplicando tragedias, una red de rutas demuestra la extrema volatilidad de pequeños hilitos de transmisión impotentes parta contener el crecimiento vegetativo de objetos físicos en danza. Liquidado el ferrocarril de un plumazo en aquellas noches de juerga neoliberal, la médula espinal del espacio geográfico argentino se retuerce atravesada por obsoletas hebras de asfalto, sobrevivientes terminales de un país sin Obra. La inseguridad urbana ahondó su ya habitual muestrario de ferocidad, el delito parece ser la primera oferta laboral, la más jugosa promesa de dinero fácil; aturdimiento químico y emociones rítmicas al compás de una música universal. Cajeras de supermercados masacradas, niños que caen bajo el fuego de tiroteos, violadores más excitados que nunca que trepan balcones como hombres araña, y una especie de furia misógina que parece haber tomado a las mujeres como el objeto más deseado para la habitual impunidad del homicida; como si con ello se diera muerte simbólica al totem Mujer-Poder. Los adolescentes en las escuelas se encrespan en una epidemia de violencia acicateados por padres peleadores. El uso de armas blancas en los hijos parece haber aumentado al ritmo inversamente proporcional a la pregonada disminución del índice de desocupación en los padres. Como si se homenajeara a la historia en una vuelta a la época de Rosas, el efecto Felipe Pigna que empieza como comedia y vuelve como tragedia en la nueva moda del uso de armas blancas para dirimir pasiones y minucias.

     

     

    Un campo minado

     

    Los dantescos reclamos del campo ensoberbecido que se lanzan en términos de bruta extorsión a la catástrofe, como expediciones al todo o nada desembarcados rumbo a la conquista. Una intervención extrema  que juguetea con la amenaza de demolición total, un orden social reglado reducido al rol de juguete a control remoto con un explosivo adentro. Este conflicto instaló un nivel inédito de beligerancia social bajo el cual se tejen ahora unas teatralidades de “negociación”.  Desde los comentarios de “La Nación” se deja ver una encendida animosidad ya de grado bélico, enrolada en la mística de las cruzadas históricas, con tufillos de la vieja soberbia mesiánica.

     

    Es difícil decodificar las señales estructurales de tanta puja, se mezclan palabras que suenan como verdades en ambas partes pero que también empiezan como verdad y terminan como manipulación. Una de ellas es el recrudecimiento de las tensiones provincias versus metrópoli. Del  lado del interior se llega hasta delirantes razonamientos separatistas, trasnochados sueños inducidos por la fiebre del oro sojero como el de exportar directamente sus granos al mundo y comprar productos en el exterior eludiendo el “filtro” del estado. Enceguecidos por su odio al estado encarnado en una gestión a la que demonizan, pero ciegos  y sordos a los manejos de los holdings exportadores ya que su mentes no conciben cuestionar esa cadena de mandos económicos. Sin embargo nada puede negar que la gestión de este gobierno es ultra unitaria ya que lo que recauda va a alimentar el manejo discrecional de una política central de aglutinamiento clientelista que implica cero redistribución regional, reduciendo las ya debilitadas autonomías regionales. Nunca antes estuvo el federalismo tan liquidado, con un Congreso reducido al rol de partenaire. Pero también es cierto que las políticas activas sobre la economía nacional que se realizan con intenciones de equilibrar el nivel de precios internos por ejemplo, tienen efecto sobre todo el país y de ello se beneficia también el interior.

     

     

    Derechos reservados

     

    Se va consolidando un modelo trágico de relaciones políticas y sociales; abolido el libre juego de instituciones corrompidas por la cooptación gubernamental, la conflictividad debe dirimirse de facto, de hecho y no de derecho, mediante operaciones de acción directa; amenazar y violentar, extorsionar, presionar usando el límite constante de los fines extremos. Todo ello da como resultado un país siniestrado en el que la amenaza de colapso forma parte de su agenda diaria de gimnasia administrativa, donde la for